Cada cosa de Alex te dice que es una mujer que ama su cuerpo. Pero eso no siempre fue así. Al menos, no siempre fue fácil. Al crecer en Wisconsin, Alex tuvo problemas para lograr la aceptación de su familia y de sí misma como una mujer latina transgénero. Y aprender a sentirse segura por dentro y por fuera no es fácil cuando algo tan simple como ir al supermercado puede significar lidiar con la curiosidad de los desconocidos, sus opiniones y otras cosas peores.

“Es realmente difícil cuando estás viviendo en un cuerpo que no comprendes, necesariamente, y que otras personas no comprenden”, dice Alex. “Pasé mucho tiempo sin comprenderme a mí misma, y ahora poco a poco estoy descubriendo que me amo y que merezco ser amada. Todas mis dificultades —las cosas que tuve que pasar, los cambios que tuve que hacer, las relaciones que tuve que terminar— definitivamente valieron la pena, porque me hicieron ser quien soy hoy. Y soy más feliz que nunca”.

Para Alex, abrazar su vida significa cuidar su cuerpo eligiendo opciones de sexo más seguro, como los preservativos y la profilaxis previa a la exposición (PrEP).

Lo más poderoso que alguien puede hacer para apoyar a alguien vulnerable es demostrarle amor.

“Llevo preservativos donde sea que vaya. Los reparto”, dice Alex. “Y hablo con mis parejas sexuales. Les digo que soy VIH negativa, que tomo PrEP, que me hago la prueba regularmente. Y eso da lugar a una conversación”, agrega Alex. “Dicen '¿Qué es PrEP?' Y eso da pie para seguir charlando”.

Alex se enteró sobre la PrEP por amigos, e inmediatamente supo que había un antes y un después de la pastilla (un medicamento que se toma una vez al día y que puede reducir el riesgo de contraer el VIH en al menos 90 %). “El VIH siempre ha sido como una nube que se cierne sobre mi comunidad”, dice Alex. “La gente simplemente piensa que si tienes relaciones sexuales con alguien que tiene VIH, vas a contraer el VIH. Y eso ya no es así”.

Ahora las personas que viven con y sin VIH pueden amarse entre sí de forma libre y segura, sin preocuparse de transmitir el VIH, mediante el uso de la PrEP o el cumplimiento del tratamiento. “Y eso es algo tan revolucionario”, dice Alex. “El VIH no está excluyendo a este grupo de personas de las relaciones amorosas y las relaciones sexuales. Ya no es una enfermedad que genera ‘otredad’”.

Y eso le da esperanza a Alex, así como también una motivación. “No tengo el VIH, pero tengo amigos que sí... tengo exparejas que sí lo tienen. Y solo quiero hacer oír mi voz lo más posible y defender a las personas que conviven con el virus”, dice Alex. “Ya no es una enfermedad que pone en riesgo la vida. Es manejable. Es tratable. Es completamente prevenible”.